Escritores rindieron homenaje a Eduardo Chirinos en la Ulima

A dos años de su fallecimiento, el escritor Eduardo Chirinos, ganador de los premios Copé (Lima, 1984), Casa de América de Poesía Americana (Madrid, 2001) y Generación del 27 (Málaga, 2009), permanece en la memoria de sus colegas, amigos, familiares y lectores. Así quedó demostrado en el evento “Flores para Eduardo. Homenaje a Eduardo Chirinos (1960-2016)”, que se realizó el 23 de abril en el Aula Magna T-1, bajo la organización del Programa de Estudios Generales.

En la ceremonia, que se dio en el marco de la Cátedra Vargas Llosa, se leyeron sus poemas, se realizaron números musicales y se escucharon los testimonios de los docentes y escritores Jorge Eslava, Alonso Rabí, Luis Chueca y Carlos López Degregori, amigos y admiradores del poeta.

Eslava, maestro de ceremonias del evento, recordó sus primeros encuentros con Chirinos en Madrid. “Me llamó la atención su tenacidad y constancia”, dijo. “Por entonces pensaba que el poeta actuaba por impulsos creativos, así que su dedicación a tiempo completo al oficio me sorprendió”, añadió.

Rabí, por su parte, contó que se acercó a la obra de Chirinos luego de que le encargaran reseñar el libro de ensayos El techo de la ballena. Tras leerlo, se convenció de que se trataba de “un periodista que no subestimaba a los lectores y era un erudito”. Por esa razón, concluyó que “no es solo un poeta al que hay que leer, sino también un periodista al que hace faltar revisitar”.

Para Chueca es una “tarea pendiente continuar revisando la obra de nuestros poetas, no solo los queridos y amigos, sino los fundamentales para entender la poesía de las últimas décadas”. Y consideró que Chirinos es uno de esos autores fundamentales, entre otras razones, porque demostró que “se puede poner pasión al escribir tanto sobre poetas nuevos como consagrados” y “borró la frontera entre la crítica y la poesía”.

“Esa riqueza y pluralidad, ese ser un poeta de las transformaciones, son algunos de los primeros rasgos que definen la poesía de Chirinos”, dijo López Degregori al cierre del evento. Y concluyó:

“Él representó la muerte de esa mirada romántica de la poesía, para asumirla con disciplina, tenacidad y plena consciencia de lo que hacía. Esa dedicación aún tiene frutos en su familia, amigos y nuevos lectores… Celebremos su vida y su permanencia en sus palabras y poemas”.